Opiniòn Humanidad, discurso y asfalto Oscar González Ortiz La República Bolivariana de Venezuela transita senderos donde el lenguaje de prosperidad intenta germinar sobre suelos fragmentados, anunciando nuevos tiempos, nuevas oportunidades, pues el país abre sus puertas a la inversión y desarrollo. ¿Si las puertas estaban cerradas, quién tenía las llaves? Será contradicción anunciar aperturas económicas mientras el asedio externo por el verdugo que finge ser redentor mantiene cerrojos sobre las cuentas nacionales, continuo galopar de dólar doblador de brazos, bloqueos, medidas coercitivas ¡y más aún nos catalogan de amenaza inusual extraordinaria! Revisando redes sociales y medios de comunicación observamos que aquellos que clamaron intervenciones, bloqueos e invasiones ahora son arquitectos de salvación, cuando son responsables directos de lo que sucede en la nación. En este escenario, los inversionistas ven el tablero con reglas que parecen dictadas por la arbitrariedad foránea que asfixia la moneda y estabilidad económica. A menudo, la retórica política se refugia en los nombres sagrados de Dios y Bolívar, utilizándolos como escudos para justificar inacción, oportunismo o en la conveniencia del contexto. Existe abundancia de oradores “pico de plata” que disertan sobre prosperidad y desarrollo, pero cuya eficacia desaparece al momento de concretar obras tangibles. Cuando tienen que mostrar gestión, obras y hechos, se enreda el papagayo; mientras la retórica florece ahogando la acción, el debate orientado en burocracia, burocratismo, aumento de seguidores y búsqueda frenética de aprobación en redes sociales, omiten realidades latentes en comunidades. Esta semana celebramos el Día de la Madre; algunos posiblemente recordarán la suya. Además, ¿alguien se detiene a ver cuántas madres están batallando en hogares con niños especiales sin recibir ninguna ayuda? Miremos hacia hogares en las comunidades de Cañafístola, Las Garcitas, Rosa Inés y Los Cedros, donde madres de niños con capacidades especiales libran combates silenciosos sin respaldo de la sociedad. Es importante recordar la adulta mayor invidente con problemas de audición que reside en la comunidad de Vista el Morro, cuya vulnerabilidad es el testimonio del olvido familiar y humano frente al brillo fatuo de los filtros digitales. Los “nuevos tiempos” carecerán de sustento si el bienestar continúa midiéndose en seguidores de redes sociales y no en la dignidad de los más frágiles; buscando aprobación en fotografías con altas dosis de burocracia o con la mentalidad adaptada a las oportunidades. Sin transformación ética y mental que priorice al ser humano sobre el oportunismo, el desarrollo será simplemente espejismo en medio del caos social; sólo la coherencia entre el decir y hacer evitará que el futuro nacional sea nudo indescifrable. Por ende, los nuevos tiempos y nuevas oportunidades continuarán en un arroz con mango o arroz con manteca. Julio Ramos 5/15/2026 11:18:00 p.m. Humanidad, discurso y asfalto Oscar González Ortiz La República Bolivariana d…
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