Querido esposo
Querido esposo, hoy te envío esta carta porque ya casi es fin de
año, viene el niño Jesús y hay que renovarse, no los votos precisamente, pero
sí soltar lo que llevo por dentro. A veces te lo digo, pero otras me lo callo,
porque uno se harta de tener que repetir lo mismo.
Si es cierto que hemos cambiado, ya no estoy tan buena como cuando
me conociste, pero también debes mirarte en un espejo, tú tampoco lo estás. También
tienes barriga, canas, puede que estés un poco flácido, y ni tu voz es la
misma. Es normal que cambiemos, nada es estático ni se conserva intacto.
Quisiera que entendieras algunas cosas, de las que segura estoy ya
sabes. Ayer por ejemplo dejaste la tapa de la poceta arriba y algunas gotitas
de tu orine relucían, ya después de tanto, quizás sea una alternativa limpiar
la poceta con tu cepillo de dientes y que por supuesto me veas haciéndolo,
porque eso de la cantaleta nunca ha funcionado.
También dejaste el plato sobre la mesa, en tu eterna colaboración
con mi trabajo de ama de casa. Quizás si para la próxima te sirvo la comida
directamente en la mesa nos iremos entendiendo.
Por si fuera poco la última vez que tuvimos sexo, ni siquiera sentí
placer. Y esto si es grave, porque mi amigo, aquí si de verdad se pierde el amor.
Esa necesidad fisiológica de la que ustedes tanto hablan en sus conversaciones,
también las tenemos nosotras, sólo que nos acostumbramos a enfocarnos en otra
cosa. Pero si quieres que mantenga “la
chispa", no te olvides que mi placer también es importante. Si quieres lo
hablamos y nos hacemos los desconocidos, para que no sientas que lo haces con
la misma persona que hace tantos años.
Debes estar más en el presente querido esposo.
Sé que tu mente procesa diferente a la mía, dicen que ustedes son de
marte y nosotras venimos de venus, pero de verdad querido espero que en el 2020,
no tenga yo que pedirle al niño Jesús cosas que sólo tú puedes mejorar.
Por cierto, tus mentiras casi las sé cuando a penas se están
gestando. Así que no vale de nada que las digas, sólo que con el pasar del
tiempo hago caso omiso a eso como a otras tantas cosas.
La lista podría extenderse pero sé que de todo este sermón sólo te
quedarán algunas palabras, por eso te digo: querido esposo no eres la última
coca cola en el desierto y al igual que tu, yo también me aburro de ti.
Keimary Ruiz H./ Periodista/ @keimaryruiz @keiruizh